Esta historia es mucho más que la de una pareja, con sus altas y bajas imprevisibles. Todo lo dicho aquí, es totalmente cierto y comprobable.
Es la historia interior de una “revolución” fracasada. Es nada más que, la verdad verdadera: guste o no. Iremos publicando nuestra vida en común, lo que vivimos y ahora queremos divulgar. El Karma aparece constantemente porque es el destino, la causalidad*, el azar, el que juega con nuestras vidas, como comprobará el amable lector. Los autores. Yskra y Romel.
[*Causa y efecto: La
conexión necesaria entre un fenómeno (causa) y otro que se deriva de él
(efecto).]
[ ¿Existe el “Karma”? La
definición parece simple: la palabra karma proviene del sánscrito (lengua
clásica de los eruditos hindúes) y significa "acción"; sin
embargo, "en el budismo se refieren a ella como la ley de la
causalidad." “Karma. (Del sánscrito karma: hecho, acción). 1.
m. En algunas religiones de la India, energía derivada de los actos que condiciona cada una de
las sucesivas reencarnaciones, hasta que se alcanza la perfección. 2. m.
En otras creencias, fuerza espiritual”. D. L. E., R. A. E. En el uso no especializado y general es: coincidencia,
destino, predestinación, azar, etc.]
Capítulo I: Encuentro con el
pasado.
Era la
tarde-noche del jueves 29 de febrero de
1,964, año bisiesto; había realizado un examen de matemáticas del cual
había salido muy contento: tenía la nota más alta. Era un profesor de “los antiguos”, recto, capacitado, que
explicaba los antecedentes de los problemas matemáticos: ello te permitía
razonar mejor lo planteado. [Está es la primera señal del Karma: ¿por qué ocurrió ese día
excepcional y no otro? No lo sé.]
Era la
“escuela” de formación para estudios
económicos superiores, a la que asistía a partir de la 5 de la tarde hasta la 7
de la noche. Venía desde más de 25 km, de Santiago de Las Vegas, hasta ella,
situada en Ayesterán y 19 de Mayo, si mal no recuerdo. Aunque era un trabajador de plantas
telefónicas para comunicación de larga distancia, deseaba ampliar mi mundo. En
los primeros meses de 1,959, había matriculado Agronomía en la Quinta de los
Molinos, que había sido residencia provisional del Generalísimo Máximo Gómez
Báez, situada en Carlos III y Boyeros). Sin embargo, en esos meses tan
convulsos, había tenido que dejar de asistir.
Allí, y
esa tarde, tuve el primer choque con la realidad del pasado reciente: un señor madurito, alto, calvo, entradito en
carnes, estaba copiando descaradamente el examen ante la vista de todos.
Ninguno había actuado para
impedir el fraude. Me dirigí al Delegado del Aula para que parara ese
engaño, pero no dio resultado. Insistieron en que llamarían al alumno para, en
privado, señalar su mala actuación. Asumo que todo quedó en “agua de borrajas” (en nada). Veinte años
más tarde, lo volví a encontrar en el
Aeropuerto Internacional “José Martí” convertido
en un importante funcionario, envuelto en un costoso abrigo invernal. El Karma existe.
Al
bajar la escalera que daba a 19 de Mayo, me llamó desde lo alto un conocido, - Héctor
Heras-, un joven brillante, de humilde cuna, que había conocido con su
hermano Eduardo en la lucha clandestina, alumnos ambos de la Escuela
Normal para Maestros de La Habana. Como ellos, muchos
otros: Mirta Rodríguez Calderón, Niurka Lípiz, Fulgencio Oroz, militante de la
Juventud Comunista, asesinado y su cuerpo arrojado al mar dentro de un tanque
con cemento.
Dada la
formación, trato y relaciones a Héctor Heras,
pronto lo situaron en un alto cargo de asesoría, adjunto al Presidente Urrutia. Parece
que olvido de dónde provenía porque una tarde, al ir a saludarlo, me trato de
forma incorrecta, lo que provocó que le “cantara las 40” por su soberbia.
No obstante, cuando me llamó, fui a ver qué quería decirme: “Romel, Lípiz murió; está en la funeraria de 23 y L”. Él se marchaba, yo también. Minuto más o
menos,- tal vez-, no me hubiera enterado de la muerte de un hombre al que
quería como un padre. El Karma existe.
Graciano Lípiz Rodríguez me
había acogido en el seno de su familia como un hijo más, porque mi madre estuvo
ingresada en el Sanatorio “La Esperanza”, el hospital para tuberculosos,
desde el año 1,939 hasta 1,944/45. Mi padre, dedicado a sus trajines
sindicales, no tenía condiciones para atendernos a mí, un hermano y una
hermana. Por ello, pasé por dos asilos para niños sin hogar: uno, fue una escuela
de monjas con ellos, cerca de Cuatro Caminos, el otro fue el
Centro Martiano que estaba en Cojimar, siendo el destino de mis hermanos un
hogar similar laico, perdiendo el contacto familiar.
Un día,
pasó una procesión religiosa por la calle Monte. Juntos nos pusimos a verla
pasar. Parece que hice algún comentario indebido, por lo que las monjas me
dieron una buena de cocotazos. Tenía,- más o menos-, 7- 8 años. Quedó en mis
recuerdos para toda la vida. Ello, tal vez, me llevó a no ser creyente y
desconfiar bastante de los curas en general. El Karma existe.
Heme
aquí en el salón de la funeraria, con decenas de amigos de los viejos y nuevos
tiempos. Miré alrededor para descubrir antiguas caras y buscar la familia. Allí
estaban conversando, reviviendo viejas o nuevas historias. Vi una mujer que me llamó la
atención, por su pelo negro y figura, así como por la serenidad que mantenía en
aquellos momentos de dolor. Era la mayor de las hijas de Graciano, Yskra, a
quien no veía, ni sabía de su vida, hacía más o menos, entre diez y quince años.
Hicimos
un aparte para recordar nuestro tiempo de pequeños: yo con ocho o nueve
años, ella con diez u once. Inevitablemente evocamos nuestra época de
niños: aún me chupaba el
dedo y ella se burlaba continuamente de mí.
Un 20 de mayo de 1,944 cambiaba el gobierno de la República; dejaba el
poder el general Fulgencio Batista Zaldívar: lo transfería al Dr. Ramón
Grau San Martín. Cuando
comenzó a escucharse el Himno Nacional, los hijos de Lípiz, que estaban
conmigo, llevaron la mano a la frente o al corazón, en saludo muy poco marcial.
Tenía
el pulgar en la boca y, sin sacarlo de ella, estiré la mano hacia la frente, lo
que en ellos provocó gran risa y a mí,
una furia incontrolable, lo que me dio por arrojar a Yskra un tornillo de banco
carpintero, que no le dio por su rápida reacción. ¿Lo
digo? Sí, el Karma existe, porque pude haberla matado y otra serían la
historia y muchas vidas.
Como
está, otras similares: yo era parte de la familia, pero no del todo. Por la
tarde, cuando Graciano regresaba a casa, terminada su labor de profesor en la
Escuela Técnica Industrial de Rancho Boyeros, los niños corrían hacia él, lo
abrazaban y acompañaban hacia la vivienda. Yo me quedaba detrás, sin atreverme,
pero deseando con todas mis fuerzas, correr también y abrazar a “mi padre”.
Nunca llegué a unirme al grupo de chiquillos y eso
me dolía mucho.
Cuando
nos cansamos de conversar y recordar, decidimos salir a respirar aire fresco,
tomar algún café y regresar más despiertos. Bajamos, tomamos el café,
decidiendo irnos al muro del Malecón un rato. Nos sentamos allí tranquilos. No
había viento ni frío, en ese final del febrero caribeño, por lo que reanudamos
la conversación.
De una forma u otra, en algún momento, ella me preguntó sí era feliz: me quedé pensando en la pregunta y en la
respuesta que debía dar. Si no
hubiera preguntado, también otra sería la historia,
porque yo siempre la había querido, pero no sabía decirlo siendo ambos muy
jóvenes.
Cuando
nos unimos, me contó que no había sentido que yo tuviera interés especial por
ella,- incluso en los pocos momentos que
estábamos solos,- entregando la leche de la vaquita que Graciano había
intercambiado por su máquina de escribir. Eran vecinos cercanos Emeterio y su esposa, los que debían recibir la
leche, al igual que algunos otros pocos. No me pasaba por la mente, enamorarla,
porque no sabía qué pensarían de mí sus padres: Graciano y Blanca Rosa. Sentía que no debía hacer algo que “mis padres adoptivos pudieran
reprocharme”. Por tanto, sin causa, no hubo efecto.
Capítulo II. Infancia. Hasta los 8-10 años.
Fueron años difíciles, aunque terminó bien, porque después de una
larga separación-, en 1,945 o 1,946-, la familia se reunió.
Yo la recordaba por varios hechos de mi infancia temprana: un día corría por un pasillo de la cuartería, que había al costado del parque del teatro Amadeo Roldán, me caí porque me enredé con unas chancletas de madera que había hecho mi padre. Acudieron ambos a auxiliarme: él insistía en darme masaje en la pierna, mi madre en que no lo hiciera. Tenía una fractura doble en espiral. Predominó el criterio materno, lo que me salvó de quedar con defecto físico. Nunca he olvidado la escena: la luz entraba por un pasillo iluminado por el sol, y la fuerte discusión entre mis padres. Rosa Hilda y su hijo. Foto familiar cortesía de Fotos Portillo, Aranjuez.
En algún momento, mi madre
contrajo la tuberculosis, por su debilidad, fue ingresada en el Sanatorio “La
Esperanza” con pronóstico grave, hasta que le hicieron el primer neumotórax
en Cuba, reduciendo el tamaño del pulmón derecho, con lo cual detuvieron el
progreso de la enfermedad. Estuvo ingresada hasta 1,944/5, aunque le
permitieron algunas salidas, cuando se encontraba mejor de salud. La utilizaba
para ponerse “al día”: iba a la librería de ebooks en inglés que existía en
Neptuno, entre Prado y el Hotel Presidente.
Más tarde, llegó a ser Jefa de Redacción, hasta que volvió a recaer. En
Neptuno y Lealtad, había otro pequeño comercio similar al del Hotel Presidente,
más otro en Diez de Octubre, cerca de la Esquina de Toyo. Se las arreglaba para
ir a verme a la Escuela Nacional Masónica, donde mi padre había logrado mi
ingreso.
Se las arreglaba para ir a verme a la Escuela Nacional Masónica, donde mi padre había logrado mi ingreso.
La
Escuela, estaba en la Víbora, con una maestra muy buena, “Señorita Cocola”,
hermana del director, la que me ataba la mano izquierda a la paleta de la
silla. Cuando me sorprendía escribiendo con ella, me daba un par de reglazos,
no muy dolorosos. Eran los métodos de la época: me causó estrabismo ligero, que
más tarde se perdió.
Allí, una tarde, apareció mi
madre, a la que habían dado permiso para salir. Me
trajo un libro de tapas fuertes y hermosas láminas, sobre la Mitología
Griega. También La Cabaña del Tío Tom, en inglés, los que
conservé muchos años. Desde luego, yo no hablaba inglés “del norte, ni
del sur”. Ella lo
hacía a la perfección, con un sonido cantarín sureño, muy agradable: como los
orientales cubanos.
De la
Escuela Nacional Masónica tengo tres recuerdos muy precisos: a) Un día recibimos un nuevo alumno que alteró la vida normal de la
Escuela: era un
muchacho joven, alto, un poco “ido” que corría por todos lados, gritando
cosas que no comprendía. Muchos alumnos comentaban que era “maricón”, lo
cual no sabía qué significaba. Escuché comentarios que no entendía. Al poco
tiempo, parece, lo sacaron de la Escuela. Hoy, siento aún el dolor de la
familia de ese pobre ser.
b) Una mañana, vi una tortuga muerta, con la
carne separada, que estaba extrayendo el cocinero de la Escuela. Fui, miré y me di cuenta que el corazón estaba sobre una tabla, latiendo durante horas.
Aquello, me impactó tanto que todavía lo recuerdo con claridad.
c) Una tarde, mi padre se apareció con un
joven desconocido: era mi hermano. Aquello me impresionó negativamente: me sentí celoso de él, porque me
quitaba parte del cariño de mi padre. Me porté mal, lógico, dada mi edad y
forma de vida. Al final, corríamos sobre “unos caballos” que eran parte
de las cañas bravas (bambús) que existían en la Escuela.
Al poco
tiempo, nos sacó de allí, nos llevó a un apartamento en la calle San Indalecio,
cercana al parque, donde estaba mi madre con mi hermana. Al fin, después
de diez años, ¡la familia estaba reunida!
Otra cosa que he recordado siempre, fue la clase de biología que me impartió ella, ante una gran pizarra, a la sombra de un árbol grande, en el patio de la cuartería en la que vivíamos, frente a los talleres de reparación de los tranvías, donde trabajaba mi padre. Parece que, ella intentaba obtener algún ingreso ofreciendo clases de inglés, pero la usó para mostrarme “cómo venían al mundo los niños”. Dibujó el aparato reproductivo, los conductos ováricos y otros detalles, tan claros, que nunca volví a preguntarle “de dónde venían los niños”.
Otra cuestión, que no he olvidado, fue que ella intentó hacer
“dulces” para vender en la cafetería vecina. Podía hacerlos y eran exquisitos:
había estudiado en una escuela de monjas en New Orleans, el arte de la cocina.
Me dio la bandeja, que no llegó completa al café. Me comí dos o tres dulces, lo
que siempre he recordado con vergüenza.
Bajo aquel árbol, escuchaba “Los
tres Villalobos”, Chan Li Po, el Vengador errante, la
Guantanamera, interpretada por Joseíto Fernández, narrando un hecho
de sangre, generalmente contra mujeres.
También recuerdo haber despertado
una noche en medio de una trifulca entre mis padres: él había conseguido un ingreso
en la Beneficencia para mí, pues ella
había vuelto a enfermar. Le estaba pegando: cogí un cuchillo y partí hacia él. Del resto no me
acuerdo. Cierto que el
hecho no fue olvidado, ni por él, ni por mí, lo cual nos dividió para siempre.
¿Lo digo? No. Ya vosotros sabéis
que el Karma existe.
Mucho más tarde, ya de
adolescente, conocí la historia de aquella “beca”: la hermana de mi padre estaba
casada con el chofer personal de Fulgencio Batista Zaldívar,
presidente electo de la República, al término de la Constituyente. Fue
el único favor que mi padre pidió en su vida. Era un hombre honrado, sin
mácula, en toda su trayectoria sindical y política.
Hubo un accidente, donde fue
lesionada la futura esposa de Batista, quien le brindó toda la atención
del mundo, hasta que se divorció y casó con ella. Cierto que fue objeto,-
posteriormente-, de múltiples burlas y sátiras: su nombre era Elisa y Mario
Kuchilan, el periodista, le hizo burla llamándola, con doble sentido, Elisa
lavandera. Le costó una buena tunda de palos y mucha palmacristi (purgante
de aceite ricino).
No fue buen padre por muchas
razones, que no vienen a cuento ahora. Desde luego, el accidente trajo
consecuencias; uno de sus “efectos” fue la petición de la beca. Mi padre
no “aprovecho” la relación para pedir algo que beneficiará a la
empobrecida familia. Es
el costo de la honestidad personal, cosa que he admirado, tanto en mi madre
como en él.
Ella me llamaba Robespierre,
en recuerdo del jacobino; mi padre, cuando le mostré una carta que había hecho
pidiendo a Celia Sánchez Manduley,- “la tía de los combatientes”-, justicia para mi madre,
recién despedida de la Revista Bohemia: se quedó mirándome, limitándose a preguntarme, si ya la
había enviado. Comprendí, de inmediato, que no aprobaba lo hecho.
Entendí
que no lo aprobara por su estricta ética; pero Rosa Hilda no tenía a quién
acudir, ni lo haría, aunque pudiera. Eran,- ambos-, de mármol contra fango.
Justo es agregar, que Celia indicó al Ministro del Trabajo, que
reconociera los años de labor periodística de Rosa Hilda (su seudónimo: Adriana Loredo)
desde 1,946, en su Sección El Menú de la Semana.
Mi madre declino el ofrecimiento del M. del Trabajo: nunca disfruto de un
subsidio ni pensión. Sí de la exclusión en los medios de información: le
cerraron las puertas de El Mundo, Radio Rebelde, CMQ, etc.
Que Rosa Hilda era conocida y
reconocida entre los profesionales de la comunicación, da prueba el hecho de
que, sin mediar divulgación ni nota de prensa alguna, a su penoso entierro en
el Cementerio de Colón asistió casi un centenar de ellos, incluidos personajes
como Germán Pinelli y escritores conocidos. Fue muy desagradable el
espectáculo de las tumbas abiertas, con varios ataúdes en ellas, la suciedad y
el abandono de aquel hermoso lugar que fue el Cementerio.
¿Por qué Fulgencio Batista entregó el poder, teniendo el dominio de las
FF.AA.? Sencillamente por la presión internacional: la
Internacional Comunista ordenó la detención de las luchas sociales, tanto en
Europa como en A. Latina, lo cual se cumplió por los partidos “obedientes”, con
la consiguiente pérdida de afiliados y militantes. En
Alemania, comunistas y socialdemócratas lucharon entre sí, no se
unieron contra el nazismo. Caro pagaron su error. En Cuba, la toma de “realengos*” por los campesinos fue detenida. La lucha
sindical, CTC, estaba en manos los comunistas, que hicieron todo lo posible por
no crear nuevos problemas internos.
* realengo, ga.(“De real 2).1.
adj. Dicho de un pueblo: Que no era de señorío ni de las órdenes [religiosas].
2. adj. Dicho de un terreno: Perteneciente al Estado. 3.
adj. Col., P. Rico y Ven. holgazán. 4. adj. Méx., P. Rico, R. Dom. y Ven. Dicho
especialmente de un animal: Que no tiene dueño. 5. m. ant. patrimonio real.
Realengo: tierras sin dueños legales. Surgían al marcar territorios con compás,
surgiendo un espacio limpio al realizar la marcación.
En
1,940, la II Guerra Mundial ya había comenzado de hecho. A su vez, los EE.UU.
de Norteamérica, estaban más que interesados en salir de la Gran Crisis
Económica iniciada en el 1,929, el Viernes Negro. La guerra reactivaría la
Economía Interna.
3.
CULTURA Y POESÍA:
PAGANINI: ¡El hombre que TOCABA como el DIABLO y CONQUISTÓ el mundo con
una sola cuerda!
https://www.youtube.com/watch?v=LPFRgIdNe0c
¡Magnífico
documental! Increíble trabajo de reconstrucción histórica. La vida y obra de
Paganini totalmente verídica. Disfrutará mucho de la historia y la música del
genio.
4. SOCIALES:
Por qué empezaron a venderse "neveras humanas” en Japón. @BBCMundo.
https://www.youtube.com/shorts/LUIaHs9tYtU
La Deuda Eterna, el truco financiero de los… @elsusurrofinal3.0
SENTENCIA AL FISCAL GENERAL: VIOLACION DERECHOS FUNDAMENTALES. Os cuento como en los próximos meses será
anulada la sentencia al fiscal general del estado por el Tribunal
Constitucional. ¿Qué pasará entonces?. Ley 2/2023 de protección de personas que
denuncien infracciones normativas y de lucha contra la corrupción. Un saludo y
gracias por vuestro apoyo. Fuente: Magistrado Anticorrupción.
https://www.youtube.com/watch?v=pJCH8bn5Xfg
AYUSO SE SEPARA DEL PRESUNTO… Fuente: @magistradoanticorrupcion
"El poder corrompe, y el poder
absoluto corrompe absolutamente". Esta frase es una cita atribuida a
Lord Acton, un historiador y político británico del siglo XIX. [Corromper: transitivo. Echar a perder,
depravar, dañar, pudrir. U. t. c. pronominal. RAE.
¡Trump SALE FURIOSO mientras el juez ORDENA el arresto de su equipo
legal! https://www.youtube.com/watch?v=M8dfs7fvIJY
"Cállate, cállate, cállate", Trump ordena… @dwespanol Ocurre cuando una periodista insiste en conocer si el
presidente conversó con el líder norcoreano y las maniobras militares que
estaban realizando. Su acostumbrado ataque a los periodistas, en especial si
son mujeres, es rechazado por la opinión pública y empresarial de los EE.UU. de
Norteamérica. Si no hay libertad de prensa, no existe libertad real.
¿Caos en EEUU?, Venezuela cambia de rumbo y problemas en el gobierno de
Trump…La actualidad política en
EE.UU. se acelera tras confirmarse que la lista filtrada de posibles candidatos
para sustituir a la portavoz presidencial Carolin
https://www.youtube.com/watch?v=wyrGnYim0XY
5. Para Refrescar:
Una
mujer está con su amante en la cama, cuando de pronto, suena el
teléfono, la mujer atiende y dice: ¿Sí?, Está bien. No te preocupes. De
acuerdo, ok, adiós. El hombre le pregunta quién era: Y la mujer le
responde. Era mi esposo,
dice que llegará tarde porque está cenando contigo.
La
apuesta. Le
dice un hombre a su mujer: Te apuesto que no eres capaz de decirme algo
que me alegre y me moleste a la vez. Ella responde: De tu grupo de
amigos, el que está mejor
dotado, eres tú.
Próxima edición: viernes 12 y
26 de septiembre. Si la
salud lo permite.
https://mangoconarroz.blogspot.com/ - Boletín
Informativo Cultural ,- es el compañero del blog Mangoconarrozdos,
cada uno con un objetivo y contenido similar: evitamos los comentarios
políticos partidistas. Desde el no. 606, hemos decidido narrar nuestra
vida política, social, familiar y lo que pensamos sobre el proceso que se abrió
el 1º de enero de 1,959 hasta el presente. En la medida del espacio posible,
incluiremos breves comentarios sobre hechos sociales, científicos, jurídicos o
cómicos : se centran en recopilar información interesante Social, Alimentaria
de diferentes fuentes, así como temas actuales de salud.
Se publica quincenalmente,
preferentemente, los viernes de cada mes.
Salvo
que se especifique lo contrario, las negritas, itálicas, y subrayados
son del Editor. El sentido de (…) y de… es indicar que se ha condensado la obra
original. Los comentarios entre [ ]
son del Editor.
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